|
||||
| Psyquiatria y salud mental | ||||
Psyquiatria y salud mentalPasquale Evaristo © Asterios Delithanassis Editore (Trieste), 2000 Prologo por Franco Rotelli | Introducción | 1. Historia de la institución psiquiátrica | 2. Gestión de la crisis en la Comunidad | 3. Técnicas psicoterapicas y Servicios Públicos | 4. Rehabilitación en la comunidad del trastorno persisitente | 5. Inserción laboral | 6. Intervención familiar | 7. Necesidades complejas, recorridos cotidianos de curación y derechos de los ciudadanos hacia los Servicios socio-sanitarios | 8. Desinstitucionalización | 9. Conclusiones: Hacia una psiquiatría comunitaria | Bibliografia | Trieste, 20 años despues por G. Dell'Acqua (.doc 108 Kb)
8. DesinstitucionalizaciónHa sido el método principal que ha guiado la intervención del equipo de Franco Basaglia en el hospital psiquiátrico de Trieste y que sigue siendo fundamental en el trabajo territorial. Significa actuar constantemente tanto en los espacios institucionales en los que la enfermedad mental surge (familia, escuela, ambiente de trabajo, etc.) como en las instituciones en las que se cura o se apaga (hospitales psiquiátricos y otras instituciones afines ). Comenzando por los lugares más resistentes, los que se ocupan de la "cura", la desinstitucionalización significa volverlos a modelar según posibilidades siempre mayores de libre encuentro entre terapeuta y enfermo, calculando alrededor de este último los nuevos parámetros de las reglas del lugar. Se trabaja con enfermos que cada vez gozan de mayor libertad dentro de la institución que los ha encerrado y privado de todos sus derechos; pero esta intervención funciona solamente si la perspectiva sigue abriéndose incluso hacia fuera de las paredes del manicomio y no tiene como límite objetivo el tener que respetarlas. Si la libertad de crecimiento de autonomía y de intercambio tiene ya un confín preconstituido, más allá de los normales vínculos sociales, no tendrá energias ni motivaciones para despegarse. En el manicomio se comienza por transformar la fotografía estática y plana del enfermo institucionalizado en una historia longitudinal de vida con los claroscuros que la hacen tridimensional, enriqueciéndola con otros aspectos que van más allá de la enfermedad (la persona, sus raíces, sus afectos, sus deseos, sus logros, sus habilidades, sus proyectos...). De este modo los objetos de curación se transforman en sujetos en interacción con los curadores, con necesidades que inmediatamente se ponen de manifiesto (espacios, trajes, objetos y gustos personales, intimidad, etc.) y a las que hay que dar una respuesta concreta. Su tiempo vacío necesita actividades sensatas para ellos, posibilidades de expresarse, al principio menos verbales y más corporales, táctiles, visivas, auditivo-musicales. Por eso hay que crear talleres en los que posibilitar y fomentar dichas actividades, fiestas en las que visualizarlas, movilidad interna entre los internados, salidas a lugares más estimulantes o en grupos más pequeños e interactivos (excursiones, vacaciones...). Inmediatamente después, para muchos surge
la necesidad de trabajo, como reapropiación positiva de las energías
del propio cuerpo, como nueva conexión con los valores y los medios
de intercambio social: este aspecto cuestiona mucho más profundamente
el modelo hospitalario, pues supone la necesidad de normativas nuevas (construcción
de cooperativas de trabajo entre internados, retribución de las prestaciones,
búsqueda del trabajo, probable convivencia entre trabajo y enfermedad,
relativización progresiva de ésta... ). Poco a poco las reglas
hospitalarias se vuelven demasiado angostas para poder efectuar un proceso
rehabilitativo de ese tipo (las normas que rigen las internaciónes,
el status de paciente "obligado" o voluntario, la comunicación
dentro/fuera, etc.). Sin embargo, la intervención debe poderse
proponer nuevamente, en este caso mucho más contextualizada, fuera
del manicomio, incluso después de cerrado, preferiblemente
no sólo mediante decreto sino después de un largo y minucioso
trabajo centrado en la humanidad de que era depositario. Desinstitucionalización significa partir
siempre de las necesidades de cada uno de los individuos, de la clara conciencia
de su contexto, de la relectura del modelo de causalidad lineal de los fenómenos
cíclicos y sociales hacia otro de corresponsabilidad circular; significa
interactuar cotidianamente con el retículo de relaciones que tiende
a armonizar al individuo con los demás pero que puede también
sofocarlo, incluso cuando éste se muestre conforme o manipulador. Es
decir, que una diferente operatividad debe entrar en la manipulación
de la red microsocial y macrosocial y no sólo en los esquemas biológicos
o simbólicos intraindividuales. La complejidad de los procesos sociales que
tienen que ver con los enfermos, iniciados en el interior del hospital psiquiátrico
en su progresiva rehabilitación hasta la efectiva transformación
en otra cosa, requiere por parte de los operadores una capacidad profesional
de gobernarlos mucho más ardua, debido al carácter descentralizado
de las instituciones territoriales. La desinstitucionalización como idea estratégica debería alentar todo tipo de intervención terapéutico-rehabilitativa, y más aún, todo tentativo de construcción de salud mental y prevención de enfermedad. También la prevención primaria, es decir el mantenimiento de condiciones de vida aceptables, no debería centrarse tanto en informar y modificar los factores que ponen en peligro la salud de la persona (factores demasiado extensos, difíciles de identificar y tal vez demasiado estigmatizantes, cuando identificados); sino que debería privilegiar otros aspectos. En nuestro campo, la prevención significa intervenir en los micromecanismos de expulsión del contexto, con el fin de identificarlos, volver conscientes de ellos a las personas, intentar inactivarlos y favorecer, a un tiempo, micromecanismos de inclusión o de reinclusión social para con los sujetos más débiles; una inclusión que no sea sólo pasiva, sino de participación responsable y de protagonismo real. La desinstitucionalización entonces no
significa cerrar los hospitales para reducir el gasto público, abandonando
en el territorio a quienes en él estaban internados; no significa imaginar
falsamente que se están eliminando las instituciones de control social
en nombre de los derechos civiles de los pacientes que luego nadie va a garantizar;
no significa desplazar a los "encerrados" a otros lugares con lógicas
similares pero con nombres diferentes; no significa añadir al manicomio
otras instituciones-filtro complementarias y no substitutivas más humanas
en el territorio; no significa reproducir la misma lógica, que totaliza
a los enfermos en la enfermedad, en ambulatorios más limpios. |
||||
| DSM - Via Weiss 5 - 34128 Trieste - Italy - Tel. (0039).040.3997360 Fax (0039).040.3997363 - e-mail: dsm@ass1.sanita.fvg.it |