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| Psyquiatria y salud mental | ||||
Psyquiatria y salud mentalPasquale Evaristo © Asterios Delithanassis Editore (Trieste), 2000 Prologo por Franco Rotelli | Introducción | 1. Historia de la institución psiquiátrica | 2. Gestión de la crisis en la Comunidad | 3. Técnicas psicoterapicas y Servicios Públicos | 4. Rehabilitación en la comunidad del trastorno persisitente | 5. Inserción laboral | 6. Intervención familiar | 7. Necesidades complejas, recorridos cotidianos de curación y derechos de los ciudadanos hacia los Servicios socio-sanitarios | 8. Desinstitucionalización | 9. Conclusiones: Hacia una psiquiatría comunitaria | Bibliografia | Trieste, 20 años despues por G. Dell'Acqua (.doc 108 Kb)
PrólogoEn todos los países llamados adelantados así como en los en desarrollo, el asunto principal en el marco de la organización sanitaria es el del desarrollo de la red de cuidado primario. Hoy en día en los países adelantados y en los en desarrollo se precisan no tanto hospitales (particularmente psiquiátricos) o centros superespecialísticos, sino un sistema que permita hacer frente a las necesidades básicas de los ciudadanos, aunque sea con recursos (públicos) financieros limitados, es decir un sistema más virtuoso del que se ha logrado gracias a institutos llamados "especializados". Estos, sobre todo en psiquiatría, y en muchas partes del mundo, no han sido sino instrumentos de separación del contexto de vida, instrumentos de exclusión, más bien que de cuidado. El presente volumen intende ofrecer a médicos, enfermeros, otros profesionales de la salud mental y a cuantos ciudadanos quieran hacerce concientes y parte diligente en la asistencia primaria en ámbito psiquiátrico, una suficiente cantidad de informaciones y un dibujo conceptual capaz de sustentar un esfuerzo concreto para poner en marcha équipes de cuidado primario en todo sector de un determinado país. El presente volumen ha surgido de la experiencia que el doctor Evaristo vino desarrollando específicamente en la República Dominicana y luego en otros países de Latino-América, así como de la consideración que existe la posibilidad de proporcionar un riguroso aparato informativo y formativo a los médicos de cabecera, al personal encargado de los servicios específicos y al personal sin formación sanitaria, pero que se propone dar su aporte dentro de la comunidad a los problemas psiquiátricos, yendo más allá de una antigua concepción fundada en una relación totalmente irracional con la enfermedad mental, y más allá aún de las simplificaciones en apariencia científicas, que en cambio han demostrado no tener en cuenta la complejidad de los asuntos puestos en tela de juicio. La oportunidad de ofrecer a todos estos trabajadores un texto bastante lineal, pero absolutamente riguroso, permite al final conjugar praxis y saberes con una posible y efectiva respuesta a las necesidades de salud y cuidado psiquiátrico dentro de la comunidad. El texto es expresión de una experiencia de formación en América Latina, y también del trabajo que su autor ha cumplido durante años en uno de los sitios más adelantados de la reforma psiquiátrica en Europa. Es el fruto de una doble experiencia, la del cambio profundo de los sistemas sanitarios en un país rico y, al mismo tiempo, la de la toma de conciencia de las necesidades de los países en desarrollo. Anima el texto una conciencia de la sanidad y de los sistemas sanitarios percibidos como instrumentos de edificación de los derechos de la ciudadanía, como instrumentos de construcción de políticas de salud y no sólo de políticas de confrontación con la enfermedad; asimismo ofrece instrumentos útiles para afrontar patologías más importantes. Existe un debate concreto que pone de manifiesto cómo, con el transcurso del tiempo, por un lado se utilizarán cada vez menos instituciones psiquiátricas cerradas y separadas del contexto comunitario, por otro lado el número de los psiquiatras integrados en el sector tal vez sufra una disminución. Es imprescindible entonces que los médicos de cabecera estén capacitados para contestar de manera razonable a estos asuntos, en el ámbito psiquiátrico como en otros, especiálisticos. Ya se ha visto en otras áreas de distintos países que todo eso peude realizarse sin perjuicio de los servicios ofrecidos. La OMS afirmó reiteradamente que las tecnologías y los especialismos no representan la recta vía para satisfacer las necesidades de las poblaciones; el camino más seguro es en cambio el de un sistema de cuidado primario centrado no sólo sobre una plantilla sanitaria que actúa en una comunidad, sino en un sistema de integración entre lo que pueda hacer esa plantilla y lo que pueda hacer la comunidad con sus distintas ramas, que son: la familia si alguien le ofrece un soporte adecuado; las instituciones del territorio cuando informadas, los distintos servicios existentes dentro de la comunidad si llegan a evolucionar según conciencia, información y formación. En el ámbito de la salud mental, en especial, las alianzas comunitaria pueden llevar un aporte inmenso a la "salud mental básica" e igualmente pueden conseguir que no se realicen las culturas y prácticas de la exclusión, que han informado durante siglos el mundo de la psiquiatría. En Italia, gracias a una ley (n. 180 de 1978) y a amplio movimiento de profesionales y de fuerzas sociales, a lo largo de veinte años, se logró abandonar las 90.000 camas de los hospitales psiquiátricos ; esto no comportó que aumentaran las camas en las clínicas privadas, como alguien quiso afirmar. La verdad es que se dió paso a un camino nuevo (que todavía necesita de mejoras en lo que atañe al sistema de cuidado primario). En un país que gasta 60.000 millones de dolares en la sanidad y que pudiera permitirse estructuras altamente especializadas, resultó más oportuno ofrecer una especialización de nivel elevado bajo la construcción y reconstrucción de relaciones entre el individuo y su contexto; en esta labor de relaciones positivas se ejerce la máxima competencia del saber psiquiátrico. En los últimos veinte años se ha anunciado varias veces que en varios países latino-americanos la ley 180 había sido suprimida. Evidentemente quien difundió cada vez esa noticia tenía su propio interés, siendo absolutamente sin fundamento, ya que en Latino-América una reforma parecida a la italiana involucraría no tanto el sistema público, sino el privado. Por un lado el sistema público en el ámbito psiquiátrico no tiene mucha difusión, no presenta elevados porcentajes de hospitalización en la mayoría de los países. Por otro lado, el sistema privado tiene demasiados intereses para permitir una reforma verdadera. Estimo que la ley italiana no necesite ninguna corrección, y tal es la opinión del gobierno italiano actual o de los últimos veinte años. Apuntar hacia una psiquitría comunitaria
es una tarea no sólo de la realidad italiana, sino que hay grandes
zonas de España, de Francia, de Inglaterra, de Estados Unidos, de Brasil,
de la Argentina, etc. en donde se siguen políticas análogas;
progresivamente en los distintos países los gobiernos y las direcciones
nacionales de salud mental se comprometen en seguir líneas bastante
parecidas. Franco Rotelli (1999) |
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